Mapeo de políticas de diseño en Europa

Este informe emblemático sobre la política europea de diseño ofrece un mapeo exhaustivo de las políticas de diseño en 39 países europeos. El informe revela un cambio significativo en el panorama de las políticas: el diseño está pasando de abordarse mediante políticas de diseño específicas a convertirse en una parte integral de marcos de política más amplios. El análisis impulsó el desarrollo del Espectro de Política de Diseño, junto con una nueva herramienta de evaluación que mapea el grado de integración en la formulación de políticas nacionales.

El cambio en la política de diseño

Basándose en el anterior European Design Report 2.0 (2018) de BEDA, el estudio ofrece una visión actualizada de los enfoques de los gobiernos hacia el diseño y destaca cómo el diseño se integra en estrategias nacionales que abarcan desde las industrias culturales y creativas, la investigación y el desarrollo, la competitividad industrial, la economía circular, la digitalización, hasta el entorno construido.

Los hallazgos muestran una fuerte integración en las políticas de ecodiseño, impulsadas por las regulaciones de la UE, y una inclusión frecuente en estrategias creativas. Sin embargo, el diseño sigue estando poco incorporado en las estrategias digitales, la investigación y el desarrollo, la arquitectura y el entorno construido, lo que señala una brecha crítica que requiere atención.

Cinco hallazgos clave respaldan la necesidad de un enfoque revisado de la política de diseño:

  • Solo quedan dos políticas de diseño específicas en Europa – Letonia e Islandia.
  • El diseño está más presente que nunca, integrado en múltiples ámbitos de políticas.
  • De lo explícito a lo integrado – el diseño ha pasado de estrategias independientes a desempeñar funciones transversales en las políticas.
  • Diferentes familias de políticas, funciones distintas – el diseño actúa como industria creativa, como método de innovación, como palanca de sostenibilidad y como herramienta para servicios públicos centrados en las personas usuarias.
  • Las políticas específicas pueden aportar coherencia, si están firmemente integradas en el ámbito gubernamental – cuando existen, pueden tener el potencial de conectar agendas y reforzar la visibilidad; cuando no, el papel del diseño puede ser más fragmentado y más difícil de sostener.

Un panorama cambiante

Los resultados del estudio revelan una paradoja llamativa:

“Por un lado, las políticas de diseño explícitas son poco frecuentes. Por otro, el diseño es más visible e influyente que nunca.“

– Piotr Swiatek, Project Manager e investigador en el equipo de políticas de diseño e innovación en PDR, tesorero de BEDA

Actualmente, solo Letonia e Islandia mantienen políticas nacionales de diseño específicas, frente a más de una docena en la década de 2010. No obstante, el diseño se ha vuelto cada vez más integrado en las familias de políticas relacionadas, moldeando enfoques sobre innovación, desarrollo industrial, sostenibilidad y transformación del sector público.

Regina Hanke, Project Lead en MADres, subraya:

“El estudio ha demostrado que, en el actual entorno social, económico y político complejo, las políticas de diseño específicas están siendo sustituidas por una integración estratégica y focalizada del diseño en políticas relacionadas. Aun así, independientemente de si existe una política de diseño específica o una integración del diseño en las políticas, ambos enfoques necesitan una mentalidad global y deben apoyarse en muchas personas dentro de los procesos gubernamentales para crear los beneficios previstos.”

El desafío para la política de diseño

El informe destaca un desafío crítico: el panorama europeo de la política de diseño sigue siendo fragmentado.

En todo el continente, numerosas iniciativas nacionales y regionales reconocen el diseño como un factor estratégico para la innovación y el crecimiento sostenible, pero pocas se han desarrollado hasta convertirse en marcos nacionales unificados. Aunque en algunos países el diseño se reconoce como un habilitador estratégico en innovación, cultura, sostenibilidad y reforma del sector público, estos esfuerzos suelen estar dispersos entre múltiples ministerios, sectores y programas.

Esta fragmentación limita la continuidad, la coordinación y la visibilidad. Sin un marco o una mentalidad de política coherentes, Europa corre el riesgo de infrautilizar una de sus herramientas más poderosas para impulsar la innovación y la transformación sostenible.

Para liberar todo el potencial del diseño, el informe pide enfoques de política más integrados que vinculen objetivos culturales, económicos y de sostenibilidad, transformando el reconocimiento generalizado en un apoyo estructural duradero.